jueves, 10 de junio de 2021

EL HOGAR VIKINGO EN DUBLIN

 

Dublín fue fundada por los vikingos alrededor de 841 como base militar y centro de comercio de esclavos, y ha sido capital de Irlanda desde la Edad Media.

La bahía donde se ubica la actual capital de la república de Irlanda estaba habitada desde mucho tiempo atrás. Restos de esos antiguos pobladores son los grandes monumentos de piedra (megalitos) que aún hoy se pueden ver.

Los celtas llegaron a esa zona costera a finales del siglo VIII a. C.

Cuando arribaron los vikingos desarrollaron un área comercial en la orilla sur del río Liffey y la denominaron Dubh Linn (laguna negra). Los celtas quedaron al norte del mencionado río en un sitio que llamaban Baile Atha Cliath: poblado del vado de cañizo, una especie de caña. Justamente, ese tipo de material era utilizado en la construcción de las viviendas. En la obra "Vivir la historia de la Irlanda celta" (Folio, 2008) se describe el hogar vikingo típico de Dublin:

"En el viejo Dublin, la vida en una casa de zarzos (tejido o entramado plano hecho con cañas, varas o mimbres) no debía ser muy confortable. En primer lugar porque había que enfrentarse al frío y a la humedad del clima. En segundo lugar, porque la amenaza de que el río Liffey se desbordara era constante. Por consiguiente no es de sorprender que las casas de los vikingos no duraran más de 10 a 20 años: Se pudrían las vigas de madera en su base y había que evacuar antes de que se vinieran abajo los tejados de paja que sostenían. 

Pero la perspectiva de una casa nueva era una delicia: olería maravillosamente a las ramas entrelazadas que formarían las capas de sus paredes y al musgo y al helecho con que éstas se rellenaban con fines aislantes.

Sin embargo, poco duraría la alegría, pues la casa no tardaba en impregnarse del humo de la chimenea del centro de la sala y del hollín que ennegrecía el zarzo.

Una amplia sala ocupaba el centro de la vivienda, con bancos a cada lado. El suelo era de tierra apisonada, a veces cubierta con esteras. En las paredes interiores podían colgar retales de tela o mimbre entrelazado a fin de conseguir de conseguir cierto aislamiento. Se solía reservar un rincón para tareas domésticas o la confección de objetos artesanos. Se han encontrado en estas zonas barriles, mantequeras y bancos de trabajo.

Con el fin de protegerse contra el frío y la humedad, la gente se ponía ropa gruesa y pesada de lana burda. Sin embargo, se anudaban pañuelos de seda en el cuello para evitar el efecto de las rozaduras.

Dormían en los bancos que se alineaban contra las paredes y que se cubrían con maleza y paja. Para taparse utilizaban pieles y lana de animales. A pesar del entorno grisáceo en el que vivían, o tal vez precisamente para compensarlo, los vikingos se vestían  con ropas de colores vivos y hacían uso de adornos muy refinados, como broches de plata, collares con abalorios, anillos de oro y utilizaban horquillas para el pelo de hueso tallado. Precisamente, los objetos más valorados por los dublineses eran los peines para peinar el largo caballo tan común en los dos sexos."








domingo, 6 de junio de 2021

LA MANZANA Y AVALON - Mitología céltica

 La manzana es el fruto por excelencia en la tradición céltica. 

La palabra que la designa en francés es pomme, que deriva del latín pomum o pomus (fruta, árbol frutal), la cual reemplazó a la que significaba propiamente manzana. La voz latina para esa fruta es malum. En bretón y galés (lenguas céticas) tenemos aval y en irlandés, abhal. Esas formas célticas tienen la misma raíz que el inglés apple y el alemán Apfel.

Simbólicamente, la manzana designa al fruto del Conocimiento o de la Sabiduría Superior y de la Vida Eterna.

Por su parte, el manzano es el árbol sagrado de los celtas. La isla paradisíaca y maravillosa donde viven los dioses, las hadas y los héroes - la Insula Pomorum (Isla de las Manzanas, en latín)- está siempre cubierta de manzanos que dan frutos durante todo el año. Es el mito de Avalón, derivado claramente del ya visto aval.

Avallach es el nombre galés de la isla de Avalón.




En el texto latino de Godofredo de Monmouth Vita Merlini (La Vida de Merlín), del siglo XII, esta isla es denominada Insula Pomorum. Allí reina Morgana, rodeada de sus 9 hermanas, que son otras tantas hadas y que tienen la facultad de cambiar su aspecto, revistiendo particularmente el de las aves.

El mito de Morgana, que pudo transformase en cuervo o en corneja, es idéntico al mito irlandés de Morrigan o de Bodh, una Tuatha De Danann, que aparece a menudo en forma de corneja. 

El tema de Avalón conecta con el de las galisenas de la isla de Sein, profetisas y magas a la cual se refieren los autores griegos y latinos, así como con el de la Isla de las Mujeres, Emain Ablach (Emain de los Manzanos), de la que nos brindan entusiastas descripciones muchos relatos irlandeses de navegaciones maravillosas.

Recuperada para la leyenda artúrica, la Isla de Avalón aparece como la morada feliz a la que el hada Morgana lleva a su hermano el rey Arturo, mortalmente herido en la batalla de Camlann, para mantenerlo durmiendo o en letargo hasta el momento en que los tiempos permitan su regreso al mundo de las realidades humanas.

Bajo la influencia de los monjes cluniacienses, y también por voluntad de Enrique II Platagenêt, los monjes de la abadía de Glastonbury pretendieron, en el siglo XII, que este lugar, que constituía una especie de isla en medio de las ciénagas, era la famosa isla de Avalón. Inventaron falsas cartas y "descubrieron" en 1191 la tumba de la reina Ginebra y del rey Arturo, que todavía hoy puede verse en las ruinas del monasterio.

Cabe también acotar que otro árbol sagrado entre los celtas es el avellano, cuya madera era utilizada por los druidas para operaciones mágicas. Esto se puede relacionar con la famosa varita mágica. Avellano y avellana (su fruta) derivan del latín Abella, de la misma familia indoeuropea que el inglés apple, el alemán Apfel, el celta aval  y el ruso yábloko (manzana), originándose en el indoeuropeo abel- (manzana). 


Información extraída básicamente del PEQUEÑO DICCIONARIO DE MITOLOGÍA CÉLTICA (Jean Markale)

viernes, 4 de junio de 2021

LOS TUATHA DE DANANN Y LOS CÍCLOPES

 

Gavida el herrero y sus dos hermanos forman una tríada cuyo origen se encuentra en un detalle de la segunda batalla de Mag Tured. 

Recordemos a los tres obreros que fabricaban las armas de los Tuatha De Danann y cuya habilidad constituyó una de las causas de la derrota de los Fomoré.



El primero de ellos era
Goibniu, herrero. Su nombre deriva del irlandés antiguo goba: "herrero". Actualmente se pronuncia gava. De ahí el moderno derivado Gavida de la leyenda popular.

Esos tres obreros asociados a la victoria de los dioses del día y de la vida -en irlandés Tuatha De Danann- son idénticos a los tres Cíclopes de poderoso coraje: Brontes, Estéropes y Arges, quienes dotaron a Zeus con el trueno y fabricaron para él el rayo, es decir, los dardos que aseguraron la victoria del dios solar Zeus en su combate contra los dioses de la muerte y la noche, a quienes los griegos denominaban Titanes.

"... le regalaron el trueno, el flameante rayo y el relámpago; antes los tenía ocultos la enorme Gea, y con ellos seguro gobierna a mortales e inmortales."



El trueno y el rayo son llamados los
dardos de Zeus en los versos 707 y 708 de la Teogonía de Hesíodo, versos que forman parte del relato de la batalla entre Zeus y los Titanes.

No debemos olvidar los procedimientos maravillosos que, durante la batalla de Mag Tured, emplearon Goibniu y sus dos compañeros para fabricar las lanzas con que los victoriosos Tuatha De Danann atravesaban a sus desdichados enemigos los Fomoré.

En el cuento popular, el herrero Gavida y sus dos hermanos se oponen a Balor o Balar, el guerrero Fomoré. Y la barra de hierro al rojo con que Balar resulta mortalmente herido proviene justamente de la forja de Gavida.

Existe allí un fondo de tradiciones comunes, así como una teoría dualista genéricamente más desarrollada en Irlanda que en Grecia. 

 A veces, sin embargo, ocurre lo contrario. Así, por ejemplo, en Irlanda no encontramos los desdoblamientos griegos de los Cíclopes -Coto, Briareo y Giges-, esos tres guerreros de cien brazos cuyo concurso, según Hesíodo, contribuye a la victoria de Zeus contra los Titanes.


H. d'Arbois de Jubainville: EL CICLO MITOLÓGICO IRLANDÉS Y LA MITOLOGÍA CÉLTICA (Barcelona, Edicomunicación, 1996, pp. 142-143)

miércoles, 2 de junio de 2021

ISOLDA - Jean Markale

 

ISEO o YSEULT es la hija del rey de Irlanda, esposa del rey Marc de Cornualles y amante de Tristán.

Su arquetipo es la irlandesa Grainne, cuyo nombre proviene de la palabra grian, que significa "Sol". 

Iseo, "la Rubia", "la de cabellos dorados, resplandecientes", es la representación de la antigua diosa solar de los celtas. Ya hemos visto en la entrada correspondiente a Tristán, que en lengua celta el Sol es femenino y la Luna, masculino, como en alemán y en japonés.




En el mito, Iseo presta, otorga, la vida, el calor y la luz a su amante Tristán, que es la Luna, y que no puede vivir sin encontrarse con ella al menos una vez por mes. 

Iseo la Rubia representa a la Mujer en su aspecto más total y radiante. Corresponde a la imagen de una divinidad todopoderosa análoga a la Artemisa de los escitas referidas por Herodoto.

El nombre de Iseo no es céltico. Proviene de un antiguo Ishild donde reconocemos al germano-escandinavo hild, que significa "muchacha" (y que ha dado creemos el inglés child, nota del editor). Esto supondría una influencia islandesa en la leyenda.


ISEO DE LAS BLANCAS MANOS: hija de Höel, rey de la Bretaña armoricana (francesa), y esposa de Tristán.

THULE, ATLANTIDA e HYPERBOREA

 

El estadounidense Joscelyn Godwin en su estudio sobre la antigua tradición que afirma el origen polar de la humanidad (o al menos de una parte de ella) -EL MITO POLAR (1996)- dedica un capítulo a la Sociedad Thule, grupo esotérico que suele considerarse de vital importancia en el surgimiento del nacional-socialismo alemán. Seguidamente nos abocaremos a lo que allí trata.

Desde fines del siglo XIX fue cobrando cada vez más fuerza la mitología vinculada con la patria ártica de la humanidad, alimentada por por el esoterismo, por un lado, y por la ciencia, en segundo lugar. Para distinguir el concepto esencialmente racial de la no menos mítica Hyperbórea (palabra griega que significa "la tierra más allá del norte", desde donde sopla el violento y devorador viento, a la cual regresaba el dios solar Apolo una vez al año), centro primordial de la humanidad, Godwin emplea aquí la voz Thule, que tiene cierta resonancia que la ligaría con Atlántico, Atlántida, Atlas y la Tula de los rusos por un lado y de los toltecas por el otro, o con el Aztlan o Aztatlan mexica.



(Carta marina de Olaus Magnus1490–1557)


Justamente, el autor de marras plantea que la mítica tierra de Thule en primera instancia debe relacionarse con el supuesto continente o gran isla perdido de la Atlántida.

Durante siglos, debido sobre todo a Platón, se creyó que la Atlántida había surgido en medio de lo que actualmente es el Océano Atlántico. Fue Olaus Rudbeck, a fines del siglo XVII, el primero en disentir con esta postura, identicándola con su Suecia natal.

Jean-Sylvain Bailly, lector de Rudbeck e historiador de la astronomía antigua, en su correspondencia con Voltaire alegaba que la Atlántida estaba ubicada muy al norte, quizá en las islas de Spitsbergen, Groenlandia y Nova Zembla,

Cuando la Tierra era más joven, según Bailly, su calor interior era mucho mayor, por lo cual la vida en la zona ártica (palabra de origen griego relacionado con oso, de la cual también derivaría Arturo, nombre del mítico rey celta) podría haber sido sumamente tolerable o más que en otras partes del planeta. 

Además, dado que el movimiento terrestre era más lento cerca de los polos, la atmósfera no habría sido tan densa. Así, la legendaria primavera permanente podría haber realmente existido.

Por ende, los atlantes de Bailly se asemejaban a los hiperbóreos de la mitología clásica, originarios del Jardín de las Hespérides cercano al Polo, quedando pruebas de su templado clima en la flora y en la fauna fósiles del círculo polar ártico.

Las exploraciones oceanográficas del siglo XIX y el tendido de cables telegráficos transatlánticos a partir de 1858 no aportaron pruebas sobre la existencia de un continente hundido en el Atlántico, al menos en el lapso de una memoria humana razonable.

Tal vez por eso aquellos que aún se sentían atraídos por la leyenda de Platón se inclinaron hacia la teoría según la cual la Atlántida habría estado situada en el extremo norte. De esa manera, la misteriosa Thule cartografiada por el marino griego Piteas de Marsella (colonia fundada por los helenos con el nombre de Massilia) podría relacionase con la mítica tierra de los atlantes.

Entre los años 340 y 285 a. C. Piteas realizó un arriesgado viaje al norte de Europea. Arribó a Escocia e incluso llegó a una latitud más septentrional. Observó que en el día más largo (o sea, con luz solar) en el norte de Gran Bretaña tenía 19 horas, lo cual demuestra que habría alcanzado las islas Shetland del Norte. 

Su viaje adicional a Thule no es tan fácil de precisar. Podría haber llegado a Islandia o, en la dirección opuesta, a Noruega. De todos modos, Piteas informó que logró arribar un día a un mar helado, al norte de Thule.


SEGUIRÁ 

TRISTAN - Jean Markale

 

Héroe de una las leyendas celtas más conocidas. Es posible que Tristán fuera un personaje histórico de Cornualles, como parecía demostrarlo su monolito funerario entre Tintagel y Bodmin, donde se le denomina "hijo de Conomorus", o sea, Konomor, otro nombre del rey Marc.

Sea como fuere, la leyenda lo asimiló al héroe irlandés Diarmaid, amante de Grainne

La comparación de los dos relatos legendarios no permite albergar ninguna duda al respecto. 

Tristán, sobrino del rey Marc de Cornualles (hijo de la hermana de Marc), es considerado como galés, pero su nombre es de origen picto (Drustanos),

Simbólicamente, Tristán representa a la Luna, mientras que Iseo (Isolda) es la imagen del Sol.



La novela en prosa del siglo XIII destaca el hecho de que Tristán moriría si no tuviera relaciones íntimas con Iseo por lo menos una vez al mes. Todo esto está relacionado con el año celta, que es año lunar (cabe recordar que la palabra mes deriva del latín mens, mensis, que deriva del verbo medir; la Luna era la que medía el tiempo, y en inglés tenemos moon para designar a la Luna, todas palabras de origen indoeuropeo, nota del editor). 

Además, en las lenguas célticas la luna es del género masculino y el sol del género femenino (como en alemán, lo cual relativiza la teoría del carácter patriarcal de la sociedad indoeuropea; también en japonés se presenta el mismo caso, nota del editor).

En el mito original, Tristán no ama a Iseo, pero se ve obligado a amarla por el poder de la temible geis (temible encantamiento mágico) lanzada sobre él por Iseo, detalle que fue sustituido, en los textos franceses, por el tema del filtro bebido por descuido.



Como Lanzarote del Lago, Tristán pasó a ser el modelo del caballero cortés, valiente, invencible, brillante poeta y arpista. 

En la tradición galesa, el personaje se ha conservado más mitológico. Posee, en efecto, temibles poderes: las heridas que inflige son todas ellas mortales, y, a la inversa, todos aquellos que vierten su sangre, mueren, lo cual le confiere una cuasi-inmunidad.

Si se analiza, se observa que su muerte trágica no es consecuencia de la herida envenenada que ha recibido, sino que se debe, lógicamente, al hecho de que Iseo llega demasiado tarde. Dicho de otro modo, que el Sol no puede devolverle toda su luz a la Luna.

Este personaje posee muchos significados.

martes, 1 de junio de 2021

TALIESIN - Jean Markale

 

Taliesin fue un bardo del siglo VI d. C. de quien se conservan algunos poemas en lengua galesa. El personaje histórico fue sin duda el bardo oficial de Uryen Reghed, caudillo de los bretones del norte de la región de Lancaster, refugiados luego en el noroeste del País de Gales.

Conoció también al rey Maelgwyn de Gwynedd. Pero más tarde se le atribuyeron a Taliesin otros muchos poemas, que se encuentran entre los más extraños de toda la literatura céltica.

Algunos de estos poemas fueron escritos en el siglo XII, al calor de una especie de renacimiento bárdico que se apoyaba en temas tradicionales.

La leyenda se apropió de Taliesin a partir de un detalles sin duda histórico: debió de ser raptado, como san Patricio, por piratas irlandeses, y huir de Irlanda en un coracle (una embarcación recubierta de pieles). 

Esa aventura pasó a ser un esquema iniciático: habiéndose bebido por descuido las 3 gotas mágicas del caldero de la inspiración y el renacimiento preparado por Keridwen, a orillas del lago Tegid, el joven Gwyon Bach se vuelve poseedor del conocimiento. 




Perseguido por Keridwen, que reviste diferentes aspectos por arte de magia, acaba siendo tragado por ésta. Keridwen queda encinta y da a luz, a primeros de mayo, es decir, durante la fiesta de Beltaine, a un niño, al que abandona en el mar dentro de un saco de piel. Recogido luego por Elphin, hijo de Gwyddno Garanhir, este niño llega a ser, con el nombre de Taliesin, es decir "Frente Brillante", el famoso bardo.

Considerado como pennbardd, "jefe de los bardos", brilla por su ciencia ante todos los demás bardos y ayuda a Elphin a triunfar sobre Maelgwyn Gwynedd.

Taliesin se convirtió en el símbolo de la ciencia bárdica, una especie de última encarnación del druidismo, en una época en la que éste era ya sólo un recuerdo que pervivía en la tradición popular.

La segunda rama del Mabinogi hace de él uno de los 7 supervivientes de la expedición de Irlanda emprendida por Bran el Bendito. Y Godofredo de Monmouth le atribuye un rol de iniciador con respecto a Merlín, poniéndolo en relación con Morgana y las mujeres de la isla de Avalon